El Ministerio de Interior y Policía anunció el desmantelamiento de una fábrica clandestina de bebidas alcohólicas adulteradas en Barreras, Azua. En la operación, se encontraron 106 tanques con aproximadamente 25,440 litros de una sustancia en fermentación, posiblemente clerén o triculí. Las autoridades destruyeron el líquido y los recipientes para evitar su distribución.
La intervención fue realizada por el Cuerpo Especializado de Control de Combustibles y Comercio de Mercancías (CECCOM) tras denuncias recibidas por la Dirección de Denuncias Ciudadanas del Ministerio. La ministra Faride Raful destacó el compromiso del Gobierno con la seguridad y salud de los ciudadanos, recordando que estas prácticas violan leyes de salud y comercio.
El Ministerio exhortó a la población a denunciar actividades que pongan en riesgo la salud y seguridad colectiva.




