En Santiago, dos relaciones sentimentales entre adolescentes y adultos han terminado en tragedia en menos de un mes, generando preocupación y reavivando el debate sobre los riesgos de estos vínculos. El caso más reciente involucra a Lissett Noemí Almonte Peña, de 17 años, encontrada muerta con signos de violencia; su expareja, Jansel Manuel Cabrera Martínez, de 32 años, está bajo investigación.
Las organizaciones feministas y defensoras de los derechos de la niñez han hecho llamados para reforzar la prevención, la educación y los mecanismos de protección para los menores de edad. Raquel Rivera, del Movimiento Feminista Hermanas Mirabal, subraya la desigualdad en estas relaciones y la necesidad de no normalizarlas.
Por otro lado, Teresa Morel, abogada del Núcleo de Apoyo a la Mujer, destaca que estas relaciones constituyen una forma de abuso debido a la diferencia de edad y poder. Ambas expertas coinciden en la responsabilidad del Estado y las familias en proteger a los menores de situaciones de abuso y violencia.




