Venezuela ha registrado más de 2,500 fallecidos debido a los dos terremotos que sacudieron el país hace una semana. Las brigadas de rescate continúan trabajando, aunque las posibilidades de encontrar sobrevivientes disminuyen con el tiempo. Hernán Gil fue rescatado con vida después de estar atrapado ocho días bajo los escombros, un hecho que ha revivido la esperanza en medio de la tragedia.
La presidenta interina, Delcy Rodríguez, ha actualizado el número de muertos a 2,595 y ha asegurado que cada cuerpo será identificado, descartando el uso de fosas comunes. Naciones Unidas estima que hasta 50,000 personas podrían estar desaparecidas, y calcula pérdidas económicas de 6,700 millones de dólares. La comunidad internacional ha movilizado equipos de rescate de varios países para ayudar en las operaciones de búsqueda.
El gobierno ha desplegado miles de funcionarios para atender la emergencia, pero la población afectada reclama la falta de recursos y personal suficiente. Naciones Unidas ha solicitado 50 millones de dólares para asistir a medio millón de personas durante tres meses. Los refugiados enfrentan condiciones precarias en campamentos improvisados, con escasez de alimentos y denuncias de abuso infantil.




