Los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que sacudieron el norte de Venezuela el 24 de junio han causado devastación significativa. Hasta el momento, se reportan 3,535 fallecidos y 16,740 heridos, según el presidente del Parlamento, Jorge Rodríguez. Las autoridades continúan con las labores de rescate y remoción de escombros, mientras que más de 17,000 personas han perdido sus viviendas.
La región de La Guaira es la más afectada, con largas filas para recibir alimentos y medicinas. Se han registrado 1,048 réplicas desde los terremotos iniciales, y las operaciones de rescate de cuerpos disminuyen. Familias de víctimas piden detener la demolición de edificios en riesgo de colapso, ya que aún quedan cuerpos por recuperar.
Venezuela ha solicitado apoyo al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo para atender a los damnificados. Equipos internacionales coordinados por la ONU han comenzado a retirarse, aunque algunos permanecen para ayudar en la recuperación de cadáveres. La comunidad internacional, incluyendo Cuba y Estados Unidos, ha ofrecido asistencia en las labores de rescate y reconstrucción.




