El conflicto es una realidad inherente a la política y a la sociedad en general. En la República Dominicana, los partidos políticos enfrentan desafíos significativos para mantener su unidad interna debido a la falta de gestión adecuada de sus conflictos. A pesar de contar con libertades organizativas, la falta de ajuste a las normas ha generado dificultades en su institucionalidad y democracia interna.

La cultura política democrática del país se refleja en las divisiones dentro de los partidos, donde las diferencias deben canalizarse productivamente a través de mecanismos legales. Los partidos deberían actuar como agentes de gestión y transformación del conflicto para fortalecer el sistema democrático. Sin embargo, la desconfianza en los partidos ha llevado a algunos ciudadanos a cuestionar su papel en la democracia.

Es necesario que los partidos generen un cambio cultural para gestionar oportunamente los conflictos internos. Actualmente, la prevención de conflictos es escasa y la judicialización de los mismos ha aumentado. Se propone la mediación electoral como un mecanismo para resolver conflictos dentro de los partidos, reduciendo así la necesidad de recurrir a la justicia electoral.

La figura del mediador electoral podría disminuir la judicialización de las diferencias internas y fomentar soluciones políticas donde ambas partes ganen. Se sugiere un "Plan o Pacto Estratégico del Sistema de Justicia Electoral Dominicano" para implementar métodos alternos de resolución de conflictos, promoviendo soluciones fuera de los tribunales.