Israel recuerda los 1,000 días desde el ataque de Hamás el 7 de octubre, enfrentando divisiones internas y protestas. La población exige una comisión estatal de investigación, rechazada por el gobierno de Benjamin Netanyahu. Durante la jornada, se realizaron actos conmemorativos y protestas en todo el país, criticando la gestión del Ejecutivo durante y después del ataque.

El ataque de Hamás, el más mortífero en la historia de Israel desde 1948, dejó 1,221 muertos y 251 rehenes en Gaza. La respuesta israelí en Gaza resultó en más de 73,000 muertes, en su mayoría civiles, y una crisis humanitaria. A pesar del alto el fuego, las tensiones persisten con manifestaciones antigubernamentales y llamados a la rendición de cuentas.

El presidente israelí, Isaac Herzog, destacó la capacidad de Israel para superar la crisis. Sin embargo, el gobierno de Netanyahu se niega a crear una comisión de investigación, a pesar del apoyo mayoritario de la población. Las críticas hacia Netanyahu aumentan, con encuestas mostrando el deseo de que deje el cargo.