La intervención del expresidente estadounidense Donald Trump en una decisión de la FIFA ha generado reacciones de indignación en la Unión Europea y Brasil. Trump contactó a la FIFA para revocar una tarjeta roja mostrada al jugador estadounidense Folarin Balogun, lo que ha sido visto como una intromisión política en el deporte. La Confederación Brasileña de Fútbol defendió la integridad del árbitro Raphael Claus, quien mostró la tarjeta roja, mientras que autoridades europeas criticaron la intervención política en decisiones deportivas.