El ejercicio físico es una herramienta poderosa para prevenir enfermedades, reduciendo el riesgo de muerte en un 20% a 30% en comparación con una vida sedentaria. Sin embargo, en personas con enfermedades cardíacas no diagnosticadas, el ejercicio intenso puede desencadenar eventos graves como arritmias o muerte súbita.
Es crucial realizar evaluaciones cardiovasculares antes de iniciar entrenamientos intensos, especialmente en atletas menores de 35 años, donde las muertes súbitas suelen estar relacionadas con enfermedades genéticas o congénitas. En adultos mayores de 35 años, más del 80% de los eventos cardíacos durante el ejercicio se relacionan con enfermedad coronaria.
La cardiología deportiva moderna promueve un enfoque de "toma de decisiones compartida", donde el médico y el atleta discuten los riesgos y beneficios del deporte. Este enfoque reconoce el papel del ejercicio en la identidad y salud mental de las personas.
A pesar de los avances en prevención, la seguridad deportiva también requiere planes de emergencia adecuados, como entrenadores capacitados en RCP y disponibilidad de desfibriladores. El objetivo es promover una práctica deportiva segura e inteligente, manteniendo el ejercicio como una inversión en salud cardiovascular.




