Ana María Ramírez, una odontóloga de 40 años, sobrevivió al derrumbe de la discoteca Jet Set en Santo Domingo, ocurrido el 8 de abril de 2025. Durante el incidente, que dejó 236 muertos y más de 180 heridos, Ana María quedó atrapada bajo los escombros durante casi cuatro horas, junto a su amiga Mena. Lamentablemente, su otra amiga, Pierima, no sobrevivió.

El derrumbe ocurrió durante un concierto del merenguero Rubby Pérez, cuando el techo de la discoteca colapsó sobre más de 500 personas. Un año después, un juez dominicano imputó a los propietarios del local, los hermanos Antonio y Maribel Espaillat, por homicidio involuntario. Sin embargo, Ana María, quien lidera el movimiento Justicia Jet Set, exige que la acusación se eleve a homicidio voluntario con dolo eventual.

Ana María aún sufre secuelas físicas y emocionales del accidente, y junto a otros sobrevivientes y familiares de las víctimas, continúa luchando en los tribunales. Argumentan que los propietarios eran conscientes del deterioro del techo, basándose en evidencias y testimonios de empleados que alertaron sobre el peligro. Los acusados niegan estas afirmaciones, alegando desconocimiento del riesgo.