El terremoto que sacudió La Guaira, Venezuela, el 24 de junio, ha dejado a más de 12 mil personas sin hogar. La región, conocida por su atractivo turístico, ha sufrido una devastación masiva con el colapso de edificios y la alteración del paisaje urbano. Refugios temporales, como el estadio Juan Guillermo Guzmán, albergan a familias que intentan sobrevivir tras perderlo todo.

La ayuda humanitaria, incluida la de un hospital móvil de República Dominicana, brinda atención médica y apoyo psicológico a los afectados. Los testimonios de los sobrevivientes, como Roger Fuentes y Carlos García, reflejan el impacto emocional y material del desastre. La Oficina de las Naciones Unidas estima que los daños ascienden a 37 mil millones de dólares, afectando viviendas, infraestructura y servicios esenciales.

La comunidad internacional y las autoridades locales trabajan en la recuperación, aunque las necesidades son enormes. La vida en los refugios es difícil, con hacinamiento e incertidumbre, pero los sobrevivientes mantienen la esperanza de reconstruir sus vidas. La catástrofe ha transformado a La Guaira, dejando una marca imborrable en sus habitantes.