A pocos metros de las carpas improvisadas que sirven de refugio temporal para los afectados por los terremotos en Venezuela, se encontraba Yovanna Torres. Con el brazo derecho vendado por una fractura, Torres relató cómo ella y su esposo fueron los únicos sobrevivientes del autobús en el que viajaban.

"Volvimos a nacer", expresó, recordando la nube de polvo y el colapso de los edificios tras el impacto. A pesar del caos, lograron caminar hasta Catia La Mar, donde ahora permanecen en un campamento improvisado.

Torres destacó el apoyo recibido, especialmente en comida y logística, pero señaló la urgente necesidad de agua potable en la comunidad. "Lo que más se necesita es agua potable, porque eso sí se escasea mucho aquí", afirmó.