El rascacielos que albergó las oficinas de Pfizer en Manhattan mostró señales de posible colapso estructural, provocando evacuaciones y cierres de calles. El edificio, en proceso de conversión a un complejo residencial, presentó deformaciones en dos columnas de soporte entre los pisos 21 y 22. Las autoridades establecieron un perímetro de seguridad mientras se evalúa el riesgo y se planifica la instalación de soportes temporales para estabilizar la estructura.