El inicio del Mundial de Fútbol 2026 ha coincidido con un aumento en las protestas contra la violencia de género en América Latina. En México, mientras se celebraba el evento deportivo, colectivos de madres buscadoras protestaban por los más de 130,000 desaparecidos en el país. La campaña "La violencia contra las mujeres no es parte del juego" busca concienciar sobre los feminicidios, que se agravan durante eventos deportivos.
En Argentina, el feminicidio de Agostina Vega, de 14 años, ha generado indignación y protestas masivas. A pesar de una cuestionada baja en el índice de feminicidios, la ciudadanía exige políticas públicas efectivas para combatir la violencia de género. El gobierno de Javier Milei ha recortado significativamente el presupuesto para prevenir la violencia de género, lo que ha sido criticado por organizaciones de derechos humanos.
En Honduras, los feminicidios continúan siendo alarmantes, con un caso cada 32 horas en 2026. A pesar de aumentar las penas, la impunidad y la falta de aplicación de perspectiva de género en la justicia siguen siendo obstáculos. La región enfrenta un alto subregistro de casos, lo que dificulta la implementación de políticas efectivas.
El informe "Medir para transformar" destaca el impacto económico de la violencia de género, que en algunos países alcanza hasta el 5% del PIB. Expertos señalan que la violencia contra las mujeres es una expresión de desigualdades estructurales no resueltas. Las políticas gubernamentales efectivas son necesarias para prevenir la violencia y proteger los derechos de las mujeres en el continente.




