La reciente tragedia en Venezuela, tras un devastador terremoto, ha reavivado la discusión sobre la preparación de la República Dominicana ante un fenómeno similar. La isla, ubicada en una zona geológicamente activa, enfrenta el riesgo de sismos debido a su posición entre las placas tectónicas del Caribe y Norteamérica.
Las estructuras activas como las fallas Septentrional y Enriquillo-Plantain Garden incrementan la complejidad del riesgo sísmico en el país. A pesar de contar con mejores condiciones institucionales que Haití, la vulnerabilidad de las edificaciones dominicanas es una preocupación constante.
La Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (ONESVIE) ha impulsado medidas para reducir el riesgo sísmico, pero advierte que el país sigue siendo vulnerable. La planificación territorial y la educación ciudadana son esenciales para mejorar la capacidad de respuesta ante un terremoto.
El Sistema Nacional de Gestión del Riesgo, con instituciones como el Centro Nacional de Sismología y el Centro de Operaciones de Emergencias, ha fortalecido la preparación del país. Sin embargo, un terremoto de gran magnitud pondría a prueba la capacidad de respuesta del Estado.
La República Dominicana debe decidir si enfrentará una emergencia manejable o una tragedia nacional. La prevención y la planificación son claves para salvar vidas en el futuro.




