En el contexto actual de redefiniciones geoestratégicas y reconfiguración del orden económico internacional, las decisiones comerciales adquieren una importancia trascendental. Para la República Dominicana, fortalecer la cercanía económica con Estados Unidos a través del nearshoring es una estrategia clave, aprovechando la proximidad geográfica y las ventajas logísticas del país.
El comercio internacional ofrece beneficios significativos, como la eficiencia y el aumento del nivel de vida. Sin embargo, propuestas para gravar con el ITBIS las compras por internet y ciertos servicios digitales podrían generar debates con socios comerciales debido a su impacto en la economía digital.
La competitividad de las empresas exportadoras dominicanas es crucial en el escenario actual. La calidad de los productos ha mejorado, permitiendo una mayor penetración en mercados internacionales y contribuyendo al crecimiento del PIB y al bienestar económico.
A pesar de los beneficios del libre comercio, algunos sectores se oponen debido a la competencia extranjera, especialmente de China. Este fenómeno se inserta en las tensiones geopolíticas entre grandes potencias, pero también impulsa la innovación y la mejora continua en las empresas locales.
El reto para la República Dominicana no es cerrarse al comercio internacional, sino integrarse estratégicamente, fortaleciendo capacidades productivas y estándares tecnológicos para aprovechar las oportunidades de un mundo interconectado.




