Cuatro sacerdotes fueron consagrados como obispos sin la autorización del Papa León XIV, lo que podría llevar a su excomunión. Este acto fue llevado a cabo por la Fraternidad Sacerdotal de San Pío X (FSSPX), un grupo ultraconservador en conflicto con el Vaticano desde hace décadas. La FSSPX, conocida como los 'lefebvrianos', se opone a las reformas del Concilio Vaticano II y busca preservar el modelo tradicional de la Iglesia católica.

El Papa León XIV hizo un llamado al grupo para que reconsiderara sus acciones, advirtiendo sobre la gravedad de un cisma. Sin embargo, el superior general de la FSSPX, Davide Pagliarini, afirmó que su intención no es dividirse de la Iglesia Romana, sino servirla de manera extraordinaria. La disputa tiene sus raíces en las reformas del Concilio Vaticano II, que introdujeron cambios significativos en la liturgia y el papel de los laicos.

La FSSPX fue fundada por el arzobispo Marcel Lefebvre en 1970 en respuesta a estas reformas, y ha crecido en varios países, incluyendo América Latina. A pesar de las sanciones del Vaticano, el grupo ha continuado expandiéndose y promoviendo la misa en latín como su símbolo distintivo. Las tensiones con el Vaticano se han intensificado con las recientes consagraciones, alejando aún más la posibilidad de reconciliación.