La selección nacional de Irán dejó Norteamérica el martes, tras su participación en el Mundial en México. El torneo estuvo marcado por desacuerdos con funcionarios estadounidenses y momentos de brillantez atlética, pero terminó en decepción al no avanzar más allá de la fase de grupos.

Los jugadores regresan a un país en conflicto con Israel y Estados Unidos, aunque sus seguidores consideran que deben sentirse orgullosos. A pesar de tres empates en la fase de grupos, Irán dependía de los resultados de Argelia o Austria para avanzar.

El equipo celebró cuando Argelia se adelantó en el marcador, pero el empate de Austria dejó al equipo iraní sin opciones. Fuera del campo, el equipo enfrentó distracciones, como la incertidumbre sobre su participación debido a tensiones políticas y problemas logísticos con Estados Unidos.

El secretario de Seguridad Nacional de EE.UU., Markwayne Mullin, mencionó que se hicieron concesiones para el viaje de Irán, pero expresó alivio por la conclusión del torneo. Las tensiones políticas influyeron significativamente en la experiencia del equipo iraní en el Mundial.