Francia enfrenta una ola de calor sin precedentes, lo que ha llevado a la población a buscar soluciones creativas para mitigar las altas temperaturas. Un producto que ha ganado popularidad es el blanc de Meudon, una tiza triturada que, al mezclarse con agua y aplicarse en ventanas, forma una capa que refleja el calor. Este método casero ha generado un aumento en la demanda del producto, provocando desabastecimiento en algunas tiendas.
La tiza, compuesta principalmente de carbonato de calcio, es altamente reflectante y resistente a la radiación solar. Investigaciones sugieren que su aplicación en ventanas puede reducir significativamente la temperatura interior de los edificios. Además, se considera una alternativa más ecológica al aire acondicionado, ya que no contribuye al efecto térmico global ni a las emisiones de gases de efecto invernadero.
El uso de superficies blancas para reflejar el calor no es nuevo y se ha utilizado tradicionalmente en el sur de Europa. En Francia, los "techos fríos" o tejados pintados de blanco también están ganando popularidad como una solución sostenible para combatir el calor extremo. Este enfoque ha demostrado ser eficaz en otras ciudades, como Londres, donde ha ayudado a reducir las temperaturas durante olas de calor.




