La operación militar conjunta entre Estados Unidos e Israel, liderada por Donald Trump y Benjamín Netanyahu, contra Irán ha resultado en un fracaso rotundo. Las acciones, que comenzaron el 28 de febrero bajo el nombre de "Furia Épica" y "Rugido del León", pretendían una rápida victoria tras el asesinato del líder iraní, el Ayatollah Alí Jamenei. Sin embargo, la resistencia iraní ha prolongado el conflicto durante 16 semanas, desbaratando los cálculos iniciales de una victoria en dos semanas.

El ataque ha dejado un saldo de cerca de 4,000 víctimas civiles, según reportes de la Organización de Medicina Legal de Irán y ONGs internacionales. Los costos de guerra para Estados Unidos ascienden a 50,000 millones de dólares, con una proyección de 80,000 millones adicionales, mientras que Israel ha gastado 11,500 millones de dólares. La falta de apoyo internacional y la oposición interna en Estados Unidos han dejado a Trump y Netanyahu sin aliados.

El acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán contempla 14 puntos, incluyendo el cese de hostilidades y el levantamiento de sanciones. Este acuerdo es visto como un triunfo político para Irán y una derrota para la política expansionista de Trump, quien ahora enfrenta la necesidad de negociar sin imposiciones. El conflicto ha debilitado a Estados Unidos en términos militares, diplomáticos y económicos, según señala el diario The New York Times.