Florida ha aprobado una normativa que impide a los inmigrantes indocumentados matricularse en los 28 colegios universitarios estatales. Esta medida afectará a aproximadamente 8,000 estudiantes sin estatus legal que se gradúan anualmente de las escuelas secundarias del estado. La Junta de Educación también ha extendido esta prohibición a los programas públicos de educación para adultos, incluyendo cursos de GED y clases de inglés para hablantes de otros idiomas.
La decisión ha generado rechazo entre estudiantes y organizaciones proinmigrantes, quienes denuncian que la medida limitará el acceso a la educación superior para miles de jóvenes en Florida. Durante una reunión virtual, las objeciones de diversas organizaciones civiles fueron en gran medida ignoradas. Farah Al Jallad, de Florida Student Power, criticó la decisión como un desprecio a la voz de los floridanos y un abandono de los valores democráticos.




