Países de Europa occidental y central, como España, Francia y el Reino Unido, han emitido alertas rojas debido a una ola de calor con temperaturas que superarán los 40 °C. En Francia, más de la mitad de las regiones están bajo alerta máxima, y se han cerrado cientos de escuelas. En España, la Agencia Estatal de Meteorología advirtió de temperaturas extremadamente altas, con algunas zonas alcanzando los 44 °C.
El Reino Unido también ha emitido una alerta roja por calor, con previsiones de hasta 38 °C en algunas áreas. Este fenómeno es causado por un "domo de calor", una masa de aire cálido que se desplaza desde el Sahara y queda atrapada sobre Europa. Los científicos señalan que la recurrencia de estas olas de calor es un indicador del cambio climático provocado por el ser humano.
Desde el año 2000, Francia ha experimentado 34 olas de calor, y la Oficina Meteorológica del Reino Unido estima que el calor extremo es ahora diez veces más probable debido al cambio climático. Este fenómeno está vinculado a cambios en las temperaturas del océano, que calientan el aire y lo empujan hacia la tierra, donde queda atrapado por un sistema de alta presión.
El calentamiento global podría acercarse a los 3 °C para finales de siglo, lo que supondrá nuevos récords de temperatura. Esto plantea desafíos para países como el Reino Unido y Suiza, cuyas infraestructuras no están preparadas para el calor extremo. Los expertos advierten que, sin reducir las emisiones globales de carbono, las temperaturas seguirán aumentando.




