El Tribunal Supremo de Estados Unidos, con mayoría conservadora, ha decidido mantener las leyes estatales que prohíben a atletas transgénero competir en equipos femeninos en el ámbito escolar y universitario. La decisión, tomada con una votación de 6-3, sostiene que estas leyes no violan la Constitución y son compatibles con el Título IX, que prohíbe la discriminación de género en programas educativos financiados con fondos públicos.

Los magistrados argumentaron que los estados pueden establecer categorías deportivas basadas en el género biológico, limitando la participación en equipos femeninos a deportistas cuyo género asignado al nacer es femenino. Esta decisión tiene su origen en la demanda de dos atletas trans, Becky Pepper-Jackson y Lindsay Hecox, quienes alegaban que su exclusión de las competiciones femeninas era inconstitucional y discriminatoria.

El juez Brett Kavanaugh, autor de la opinión mayoritaria, justificó la medida al señalar las diferencias físicas entre hombres y mujeres, como fuerza y velocidad, que respaldan la existencia de equipos separados por género biológico. La decisión tendrá un impacto significativo en todo Estados Unidos, afectando la participación de atletas trans en competiciones escolares y universitarias, y respaldando leyes similares en otros 25 estados.

Este fallo se enmarca en la ofensiva de la Administración de Donald Trump contra los derechos de las personas transgénero, quien tras regresar al poder en 2025, firmó una orden ejecutiva que reconoce únicamente dos géneros y dispone que los documentos oficiales reflejen el género asignado al nacer.