En Santo Domingo, la modalidad de compra de electricidad por recarga ha transformado la gestión del servicio eléctrico en sectores populares. Mientras algunos usuarios aseguran que el sistema les permite ahorrar al controlar mejor su consumo, otros sienten que las recargas frecuentes representan un gasto constante y generan estrés.

El sistema prepago, implementado hace más de una década, permite la compra anticipada de energía en kilovatios-hora. Aunque fue diseñado para reducir pérdidas y fomentar el pago en zonas con alta morosidad, su impacto varía según la situación económica de cada hogar.

Residentes como Julio García y Fernando Turbí destacan que el sistema les ayuda a administrar mejor su presupuesto. Sin embargo, otros como Tamara La Antigua y Juan Carlos enfrentan dificultades económicas debido a las recargas constantes necesarias para mantener el servicio.

La experiencia en sectores como Cristo Rey muestra que, más allá del ahorro, el sistema obliga a los consumidores a vigilar su consumo y ajustar el uso de la energía a su capacidad económica. La percepción sobre el ahorro depende en gran medida del bolsillo de cada usuario.