Más de la mitad de las regiones de Francia se encuentran actualmente bajo el nivelmáximo de alerta meteorológicay se ordenó el cierre de cientos de escuelas.
El país galoregistró el día más calurosodesde que existen registros (44.3ºC en Pissos, Landes), al tiempo que se ha confirmado la muerte por ahogamiento de al menos 40 personas mientras nadaban en zonas sin vigilancia en los últimos días.
"No es algo que deba tomarse a la ligera: nadar en zonas sin vigilancia durante una ola de calor", declaró a la radio francesa la ministra francesa de Deportes y Juventud, Marina Ferrari.
Ferrariseñaló que demasiadas personas intentaban refrescarse en ríos y canales sin tener necesariamente en cuenta los riesgos.
Entre las víctimas mortales se encontraba una niña de13 añosque había ido a bañarse con su familia en el río Sena, a la altura de Fontaine-le-Port, el domingo por la tarde, a pesar de que no sabía nadar.
Varias personas también se ahogaron en Alemania, mientras se prevé que las temperaturas alcancen hasta los40°Cen el oeste y el suroeste del país para finales de la semana.
En España, la Agencia Estatal de Meteorología de España (Aemet) advirtió esta semana de temperaturas "extremadamente altas" para la época entre cinco y diez grados por encima de lo habitual, con algunas zonas que podrían alcanzar los44 °C.
Se ha emitido una alerta roja para el País Vasco, donde se prevé que las máximas en San Sebastián lleguen a los 40 °C, casi el doble del promedio para esta época del año.
El servicio meteorológico del Reino Unido (Met Office) emitió una inusual alerta roja por calor para el miércoles y el jueves en partes de Inglaterra y Gales, ante previsiones que apuntan a que las temperaturas podrían llegar a los38 °Cen algunas zonas.
Las autoridades de Italia, Suiza y Luxemburgo han emitido advertencias rojas similares.
La causa inmediata de este aumento en las temperaturas es un "domo de calor": una masa de aire cálido que se desplaza hacia el norte desde el Sahara, queda "estancada" sobre Europa, atrapando aire caliente en su interior.
Esta masa es alimentada por un potente sistema de alta presión conocido como el "anticiclón africano".
Los científicos subrayan, sin embargo, que no hay duda de que la recurrencia en las olas de calor es un indicador del cambio climático provocado por el ser humano, resultado en gran medida de la quema de carbón, petróleo y gas.
Météo-France destaca que, de las51 olas de calor registradasen Francia desde 1947, 34 han ocurrido a partir del año 2000 y 26 desde 2011.
La Oficina Meteorológca de Reino Unido estima que el calor extremo que se observa durante las recientes olas de calor es diez veces más probable ahora debido al cambio climático, y estos son eventos no son solo son más intensos, si no que también duran más.
En los últimos 50 años la duración de los períodos cálidos se ha duplicado.
"El cambio climático provocado por el ser humano ha servido de plataforma de lanzamiento para este fenómeno, cargando la atmósfera de calor adicional y haciendo que las temperaturas extremas sean mucho más intensas de lo que habrían sido en el pasado", explica el doctor Akshay Deoras, investigador en el Centro Nacional de Ciencias Atmosféricas de la Universidad de Reading, Inglaterra.
Pero el factor determinante de este fenómeno, agrega el investigador, es un "domo de calor".
"Imagínatela como una enorme tapa atmosférica que impide la formación de nubes y permite que un sol implacable caliente el suelo día tras día", explica el doctor Deoras.
"Al mismo tiempo, el aire que desciende bajo el sistema de alta presión se comprime y se calienta, de forma muy parecida a como se calienta el aire dentro de una bomba de bicicleta al accionarla".
Es esencialmente una masa de aire caliente arraigada obstinadamente en un lugar, atrapando a los que están dentro a nivel del suelo en una ola de calor prolongada.
Los científicos creen que estos eventos son provocados por un cambio brusco en las temperaturas del océano.
A su vez, el aumento de la temperatura del agua calienta el aire y los vientos empujan ese calor hacia la tierra.
Una vez que el aire caliente llega a tierra, queda atrapado por un sistema de alta presión, formando una cúpula flanqueada por sistemas de baja presión a ambos lados.
Laalta presión calienta aún másla columna de aire comprimiéndola, actuando efectivamente como un domo.
Estas olas de calor que están batiendo todos los récords se han producido en un mundo que, en promedio, es unos1,4 °C más cálidoque a finales del siglo XIX, debido a actividades humanas como la quema de combustibles fósiles.
Sin embargo, el calentamiento global podría acercarse a los 3 °C para finales de siglo, según las políticas climáticas actuales de los gobiernos de todo el mundo.
Esto supondrá inevitablemente nuevos récords de temperatura, lo que plantea desafíos particulares para países como el Reino Unido y Suiza, cuyas infraestructuras y edificaciones no están preparadas para el calor extremo.
"El clima en el que vivimos hoy simplemente no es aquel con el que crecimos; nuestros edificios e infraestructuras están lamentablemente mal preparados para lo que está por venir", advierte Friederike Otto, profesora de ciencias climáticas del Imperial College de Londres.
Hasta 1990, el récord de temperatura del Reino Unido para cualquier mes era de 36,7 °C, establecido en 1911.
Desde entonces, esa cifra se ha superado varias veces y actualmente se sitúa en40,3 °C, marca registrada en julio de 2022.
Con el avance del cambio climático, pronto será una posibilidad real alcanzar temperaturas aún más elevadas, advierte Richard Betts, jefe de investigación sobre impactos climáticos del Met Office y profesor de la Universidad de Exeter.
"Mientras no reduzcamos las emisiones globales de carbono a cero neto, seguiremos calentando el planeta y se seguirán batiendo récords de temperatura", afirmó.
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