Las autoridades dominicanas están divididas respecto a la seguridad del agua de la llave. Mientras algunos funcionarios aseguran que es segura para el consumo, otros advierten sobre riesgos de contaminación en las tuberías.

Los datos oficiales revelan que, aunque la mayoría del agua distribuida cumple con los estándares de potabilidad, existen variaciones significativas entre regiones. En el Distrito Nacional, por ejemplo, el índice de potabilidad supera el 95%, pero se han encontrado coliformes fecales en algunas muestras.

El director de calidad del agua de la CAASD afirma que el agua es segura para beber directamente de la llave, aunque el Ministerio de Salud Pública no ha sido tan categórico. Las mediciones periódicas realizadas por la CAASD e INAPA muestran que algunas áreas, como Santo Domingo Norte, presentan niveles de potabilidad por debajo del mínimo requerido.

La contaminación en la red de distribución, debido a averías y mezcla con aguas subterráneas, es un problema persistente. Las autoridades confían en que el aumento de los niveles de cloro pueda mitigar esta situación, aunque la infraestructura actual presenta desafíos significativos para garantizar la calidad del agua en todo el país.