La convivencia en condominios ha pasado de ser un asunto doméstico a un tema de agenda pública. Las ciudades han crecido en altura, pero no siempre en cultura de convivencia y responsabilidad compartida. El desarrollo inmobiliario no debe medirse solo por la cantidad de edificaciones, sino por la capacidad de construir comunidades ordenadas.

Los condominios funcionan como pequeñas ciudades con normas y servicios colectivos. Sin una organización adecuada, surgen problemas como el uso indebido de parqueos y ruidos molestos. La falta de educación y reglas claras afecta la calidad de vida y la inversión de los propietarios.

Este tema debe ser parte de la agenda municipal, inmobiliaria y legal. No basta con construir edificios; es necesario pensar en la convivencia posterior. La planificación y educación ciudadana son esenciales para evitar conflictos y promover comunidades sanas.

La inclusión de este tema en la agenda pública es positiva, pero se necesitan soluciones concretas. La convivencia debe ser planificada, educada y organizada para evitar que el desorden reemplace a la autoridad.