El centro y sureste de Europa experimentan una ola de calor extremo, alcanzando un pico antes de la llegada de tormentas que traerán alivio. En Austria, se registró un máximo histórico de 40,1 grados, destacando la falta de preparación del país para enfrentar el cambio climático. En Hungría, se alcanzó un nuevo récord de 42 grados, mientras que en Rumanía y Bulgaria se emitieron alertas por las altas temperaturas, afectando infraestructuras y servicios.