La profesión de enfermería en la República Dominicana enfrenta serios desafíos, como la sobrecarga laboral y salarios insuficientes, lo que ha llevado a una creciente migración de profesionales hacia países más desarrollados. Según la Organización Mundial de la Salud, se necesitarán 4.5 millones de enfermeros adicionales para 2030, y uno de cada ocho ya trabaja en un país diferente al de su formación.

Enfermeras dominicanas describen un entorno laboral marcado por la necesidad de asumir múltiples empleos para subsistir, mientras que países como Estados Unidos, España y Canadá buscan atraer personal para cubrir vacantes. Mariano Suazo, presidente de la Asociación Nacional de Enfermería, destaca que los bajos salarios y las pensiones insuficientes son factores que impulsan la emigración.

Berkys Romero, una enfermera dominicana en Italia, comparte su experiencia de migración como una oportunidad de desarrollo profesional, contrastando con las condiciones en su país de origen. En República Dominicana, muchas enfermeras, como Paola de Jesús y Luisa Soto, enfrentan dificultades para equilibrar la vida laboral y familiar, y describen su trabajo como altamente demandante y emocionalmente agotador.

La falta de personal y recursos en los centros de salud dominicanos agrava la situación, obligando a las enfermeras a trabajar en condiciones precarias. A pesar de los desafíos, algunos profesionales, como Roberto Cabrera, encuentran satisfacción en su vocación de servicio, aunque enfrentan prejuicios de género en su profesión.