Bad Bunny concluyó su residencia en Madrid tras recibir tres premios Grammy, incluido el álbum del año por 'Debí tirar más fotos'. Durante 10 noches, el artista puertorriqueño reunió a más de 640,000 espectadores, consolidándose como una figura clave de la música latina.

El espectáculo, que también incluyó dos conciertos en Barcelona, fue una celebración de la cultura latina, con Quevedo como artista invitado. A pesar de las polémicas iniciales por los precios de las entradas, el evento fue un éxito, destacando por su ambiente festivo y hedonista.

El concierto de casi tres horas combinó ritmos salseros y trap, y Bad Bunny animó al público a disfrutar de las cosas sencillas de la vida. El evento culminó con un mensaje de agradecimiento a sus seguidores, quienes hicieron posible esta experiencia única en España.