América Latina y el Caribe se han convertido en el nuevo escenario de una disputa económica entre Estados Unidos y la Unión Europea. Ambas potencias buscan establecer áreas de dominio en términos de control político-militar, inversiones y comercio en la región.

Estados Unidos y Europa compiten por el control de sectores clave como la minería, energía y tecnología, mientras otras potencias globales como China, Rusia e India también buscan consolidar su presencia. La región, con un mercado de 660 millones de consumidores, es vista como un terreno fértil para inversiones de capitales mundiales.

La Inversión Extranjera Directa de Europa en la región supera los 693.000 millones de euros, mientras que Estados Unidos sigue siendo el mayor inversionista con un flujo anual de más de 70.000 millones de dólares. Las inversiones estadounidenses se centran en sectores como automotriz, tecnología y energías renovables.

China también mantiene un flujo constante de inversiones, aunque menor en comparación con Estados Unidos y Europa. La competencia por el control económico en la región podría intensificarse a medida que las tensiones globales se apacigüen.