En los años 90, Abraham Maciques fue encargado por Fidel Castro para liderar un ambicioso plan de revitalización del turismo en Cuba. Este proyecto buscaba competir con destinos caribeños como México y República Dominicana, y se centró en la creación de una red de alojamientos y servicios turísticos bajo el Grupo Palco.

El Meliá Cohiba, un hotel emblemático, se convirtió en un símbolo del resurgimiento turístico cubano. Maciques logró atraer inversiones de importantes cadenas hoteleras internacionales, como Sol Meliá, Accor y Sandals, impulsando el desarrollo hotelero en La Habana y Varadero.

A pesar de los desafíos económicos del "periodo especial", el esfuerzo de Maciques y su equipo permitió la apertura de nuevos establecimientos y servicios turísticos. Sin embargo, la complejidad burocrática y las tensiones políticas llevaron a la salida de algunos inversores extranjeros.

El historiador Eusebio Leal también jugó un papel crucial en la rehabilitación de La Habana Vieja, creando la cadena hotelera Habaguanex para financiar la restauración de edificios históricos. La historia del turismo cubano está marcada por éxitos y desafíos, reflejando la complejidad de operar en un entorno político y económico único.