La libertad de prensa en las Américas enfrenta un escenario cada vez más adverso. La desinformación, la propaganda política y la hostilidad de los gobiernos hacia la prensa dificultan el ejercicio periodístico en el continente. Pedro Vaca, relator de la CIDH, advierte que las condiciones para el periodismo son peores que en 2020.

Vaca señala que los problemas que afectan a los periodistas persisten y se han expandido a más países. La región sigue siendo peligrosa para los comunicadores, con asesinatos que a menudo quedan impunes. Esto genera un mensaje de permisividad social e institucional, donde amenazar o matar periodistas no tiene consecuencias.

La relación entre el poder político y los medios de comunicación se ha deteriorado. Discursos estigmatizantes contra la prensa, antes propios de regímenes específicos, ahora se han generalizado. Desacreditar a la prensa se ha convertido en una estrategia política.

El ecosistema digital también representa una amenaza para la libertad de expresión. La desinformación y los algoritmos afectan la circulación de información, y la prensa compite con entretenimiento y propaganda. La economía de la atención no siempre beneficia a quienes producen información de interés público.

Vaca destaca que el principal adversario del periodismo hoy es la propaganda, financiada para promover visiones favorables sin escrutinio. La prensa debe funcionar como un punto de referencia basado en hechos verificables. Además, enfrenta una crisis de sostenibilidad, con redacciones reducidas y recursos limitados.

Las reflexiones de Vaca se realizaron en la Ciudad de Panamá durante el lanzamiento de la Iniciativa Rickey Singh para la Excelencia Periodística en las Américas. Esta iniciativa busca ser un espacio de diálogo sobre desafíos comunes relacionados con la calidad informativa y la libertad de expresión.