El desarrollo del turismo en Cuba comenzó 35 años después de la Revolución, con hoteleros españoles y decisiones políticas que transformaron la industria. Miguel Fluxá, presidente de Iberostar, inicialmente rechazó ofertas, pero finalmente gestionó proyectos que impulsaron el turismo en el país. La feria FIT Cuba y nuevas rutas aéreas contribuyeron al crecimiento del sector, mientras que hoteles como el Meliá Cohiba se convirtieron en importantes generadores de ingresos.
El régimen cubano, inicialmente reticente al turismo, lo adoptó para generar recursos y abrirse al exterior. Sin embargo, el control estatal se mantuvo en hoteles emblemáticos como el Nacional. La llegada de empresas extranjeras, como Tryp y Meliá, marcó una nueva era, aunque enfrentaron desafíos políticos y económicos.
En 2015-2017, Cuba experimentó un auge turístico durante el acercamiento entre Raúl Castro y Barack Obama. Sin embargo, la negativa del régimen a profundizar relaciones con EE.UU. y su dependencia del petróleo venezolano limitaron el potencial de crecimiento. A pesar de los desafíos, el turismo sigue siendo una fuente clave de ingresos para Cuba.




