La caficultura se ha convertido en una herramienta clave para la responsabilidad social empresarial, combinando la conservación ambiental con el desarrollo económico en comunidades rurales. En San José de Ocoa, el Grupo Humano lidera el Programa de Viveros Comunitarios, beneficiando a 35 familias mediante la creación de viveros que producen 300,000 plantas cada uno.

Este proyecto no solo apoya a los caficultores con subsidios y asistencia técnica, sino que también promueve la inclusión de mujeres y jóvenes. Casa Brugal, por su parte, desarrolla un proyecto en la microcuenca de Mahoma, integrando sistemas agroforestales que fortalecen la biodiversidad y los recursos hídricos.

Ambas iniciativas buscan mejorar la sostenibilidad económica de las familias, asegurando la comercialización del café y fomentando una cadena de valor local. Con más de 50 beneficiarios directos, se han plantado 240,000 plantas de café, impactando positivamente en más de 500 hectáreas de terreno.

Estos proyectos destacan por su enfoque en la conservación de la biodiversidad, la mitigación del cambio climático y el desarrollo rural sostenible, beneficiando tanto a los ecosistemas como a las comunidades locales.