La crisis en Haití ha trascendido sus fronteras, afectando a varios países de América. La violencia, el debilitamiento del Estado y la inseguridad alimentaria han provocado un éxodo masivo. República Dominicana, debido a su frontera compartida, es el país más impactado, liderando las deportaciones de haitianos en situación irregular.
Otros países también han experimentado el impacto migratorio. Bahamas, Jamaica, Chile, Canadá y Estados Unidos han realizado deportaciones de ciudadanos haitianos. México enfrenta una situación compleja, recibiendo deportados desde Estados Unidos y lidiando con solicitudes de asilo en Tapachula.
Brasil y Chile, destinos importantes tras el terremoto de 2010, han enfrentado desafíos de regularización y discriminación. En Brasil, 118 haitianos fueron retenidos por sospechas de visas falsas, mientras que en Chile se investigaron casos de menores haitianos inicialmente considerados "inubicables".




