Las hipotecas a 40 años se presentan como una solución para facilitar el acceso a la vivienda en la República Dominicana. Sin embargo, esta medida también revela una crisis en el sistema económico que impide a muchas familias adquirir una vivienda propia.
De acuerdo con el Sistema de Información del Mercado Bancario Dominicano (SIMBAD), en mayo de este año, había 159,703 clientes únicos con créditos hipotecarios, representando el 18.73% de la cartera total del sistema financiero nacional. A pesar de esto, el encarecimiento del crédito hipotecario y los bajos ingresos dificultan aún más el acceso a la vivienda.
La tasa ponderada del crédito hipotecario aumentó de 9.76% en marzo de 2022 a 11.47% en mayo de este año, lo que refleja una menor sostenibilidad para quienes buscan financiamiento. Además, los salarios actuales no permiten cubrir las cuotas mensuales necesarias para adquirir una vivienda, empujando a las familias a vivir en alquiler.
El sistema económico, con numerosos intermediarios y altos costos de materia prima, limita las posibilidades de compra de vivienda. Esto genera un entorno donde el lucro se prioriza sobre el bienestar de la clase trabajadora, perpetuando un sistema rentista.




