El papa Francisco hizo un llamamiento a la unidad de la Iglesia durante una misa en la basílica de San Pedro, en el Vaticano, con motivo de la festividad de los santos Pedro y Pablo. En su homilía, el pontífice destacó que la comunión no se logra endureciendo posiciones, sino buscando puntos de encuentro en la Verdad.

El papa utilizó la figura de san Pedro y el símbolo de sus llaves para enfatizar que estas no son para derribar puertas, sino para abrirlas y cerrarlas, promoviendo la unidad y la acogida. Además, recordó que la grandeza de los pilares de la Iglesia, como Pedro y Pablo, radica en su capacidad de conversión y no en la perfección.

Durante la celebración, Francisco bendijo los palios de los nuevos arzobispos metropolitanos, simbolizando el compromiso pastoral. La ceremonia contó con la presencia de una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, encabezada por el metropolitano Emmanuel Adamakis.